domingo, 16 de enero de 2011


Quise retenerte diez días,

Diez minutos, diez segundos más…

No pude, tu conciencia y la mía estaban presentes,

El juego había terminado.


Solo quedaban sombras y recuerdos,

Mil palabras por decir,

Un reloj que se paró,

Una nota en blanco,

Mil mensajes inconclusos,

Mentiras dolorosas,

Y un par de dudas por resolver.


Solo quedaron las ganas y mil besos,

Dos lágrimas por salir,

Un quebranto profundo,

Una pausa en la razón,

Mil pensamientos desordenados,

Mentiras lacerantes,

Y un silencio total como despedida...

2 comentarios:

Anna Cosenza dijo...

Odio las despedidas que dejan tanto por resolverse, todas esas conversaciones imaginarias que se dan luego y odio darme cuenta que la precencia de alguien a quien le das todo es solamente temporal.

(ps. q lindo blog!)

Jonathan dijo...

Me gustó!!!