martes, 7 de diciembre de 2010

Quién fuera como Javier?


Un niño inocente, honesto
Juguetón,
De movimientos acelerados
Pensamientos inquietos
Y un pequeño gran corazón…

Quién fuera como Javier,
Sonriente, joven, tierno,
Con torpezas al hablar
Inteligente en su mundo
Bello por dentro y por fuera…

Quién fuera como Javier,
Que corre tras el abuelo con pequeños pasos,
Para evitar alcanzarlo,
Jugando esa pequeña tenta tonta
Que me aguada el corazón…

Quién fuera como Javier,
Poco sutil, enérgico
Solvente, soluble
Práctico aveces llorón,
Que nos llena de luz los momentos
Y enciende con una ilusión…

Quién fuera como Javier,
Que comprende tu mirada
Perdida, blanca, lejana,
como si hablarán el mismo idioma,
añorando que no pasen los años,
para no dejar de verte, jugarte, quererte…

Javier, sigue corriendo tras tu sombra
Cada vez mas lento
deseando tener diez centímetros más
para alcanzar tus blancos cabellos
y gritarte al oido… La llevás Abuelo!

(A mi querido Sobrino en su 10mo. Aniversario!)

6 comentarios:

Alondra dijo...

¡Hola! cuánta ternura has vertido en este poema... todos hemos sido como Javier, y de esos instantes de aprendizaje con amor algo queda en lo que somos hoy.
Felicidades para él y que la vida le siga sonriendo.
Besitos

Anónimo dijo...

Adelita de Padilla: Que lindo esta, Dios te bendiga.
La verdad es que me quede sin palabras pero mi corazón late a mil hora...

P. Mitelstet dijo...

también tengo un sobrino que se llama Javier

quien fuera como el niño que llevamos dentro (sin el susto y el miedo y con la ilusión e inocencia)

saludos

Anónimo dijo...

Que hermoso seria volver a ser niño, que a pesar de los problemas, siempre estamos dispuestos a darle a la vida una nueva oportunidad y siempre con una sonrisa...

Me parecio precioso tu mensaje, y eso que no dice ni la 10ma parte de lo que Javier puede causar en nuestros corazones. Dios quiera que nuestro sobrino siempre sea un "niño" feliz a pesar de que pasen los años. REPP

Alejandro Kreiner dijo...

Pienso que de los niños añoramos nuestra inocencia perdida.

Saludos.

EL CASTOR Y LA OVEJA dijo...

Hermoso texto, saludos Javier, quien fuera como Javier, bravo otra vez!!!